La palabra, Miquel Arrau

Caminaba ensimismado, la gorra bien calada, las manos en los bolsillos del chaquetón, como para ensimismarse aún más. En su cabeza se repetía la imagen de una mesa puesta para cuatro. Y solo tres comensales, la ausencia del cuarto lo llena todo (un’assenza aparecchiata per cena), porque está sin estar. Es como si ese alguien se hubiera ido y en realidad no había llegado. Se le esperaba, pero ya sabían que esa noche, y todas las noches desde ahora, serían tres para cenar. Es la imagen que le evoca una canción de Fabrizio de Andre, su título es una sola palabra, una palabra que no sale ni una sola vez en el texto. Magistral.

Camina así, casi sin ver, sin que le vean, sin que nadie le pare, evitando conversaciones huecas, insignificantes. Y sigue pensando en esa canción que le trae sabores y olores de su amada Italia… y, y besos, por qué no decirlo. Se instala una leve sonrisa en su boca, elegante y dulce, pero nadie la ve.

En el taller de escritura le han pedido que escriba un relato hasta el conflicto literario y que se pare ahí. Y él lo que ha hecho es preguntarse por el conflicto literario que empujó a Fabrizio de Andre a escribir esa canción:

che ci fanno queste anime davanti alla chiesa

questa gente divisa

questa storia sospesa

Se imagina una zona rural del centro de Italia, campos labrados, casas de campo antiguas, casi siempre en lo alto de las pequeñas colinas que caracterizan el territorio, se imagina a esas dos familias que no se hablan desde tiempos inmemoriales, de esa confrontación que hace que estén siempre en tensión, que cuando se oye un disparo de caza, los miembros de una familia se miren entre ellos, que estén todos:

a ogni sparo di caccia

l’intorno si domanda fortuna

El resultado es esa ausencia que espera sentada en la mesa, puesta para cenar.

Acaba de pasar al lado de la vecina y descubre que se ensimisma más para no ver, para no ser visto. Si no te veo, vecina, no te saludo… Y ella lo ve pasar y piensa con desdén: «Qué maleducado es ese chico».

Las mujeres de la canción se marchitan, enlutadas, cosiendo sus penas en negro, luto riguroso. El autor pinta las escenas, él las mira, saborea la letra, las palabras italianas, las dobles consonantes que tanto le gustan… ¿Qué te empujo a escribir esta historia tan bella, tan triste?

e per tutti il dolore degli altri

e un dolore a meta

Un derroche de poesía, de frases bellas para evitar la palabra del título.

Se baja el capuchón, las manos salen de los bolsillos para quitarse los auriculares y entrar en la panadería,

disamistade

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