Una hoja de papel, Miguel Oszwald

Al lado de la máquina de escribir, sobre el paquete de folios, la inmaculada hoja de papel había esperado impaciente toda la noche, hoy sería ella que poblaría de bellas palabras la nueva novela. La escritora abrió las ventanas para dejar entrar el alba, cuando una brisa impertinente se escabulló por entre sus brazos, elevó en remolinos a una sorprendida página y la impulsó al exterior. Instintivamente ésta se arqueó y se dejó llevar por los tejados de la ciudad.

El vientecillo bribón perdió su fuerza justo sobre una calle poco transitada, y la hoja de papel flotó en zigzag hacia un Oldsmobileen movimiento. La inercia la atrapó en uno de los neumáticos con el borde color blanco, y camuflada, recorrió varios kilómetros hasta que se soltó al detenerse  el automóvil en un semáforo. Un crío, cómodo en su cochecito, al cruzar el paso de cebra, sacó su brazo y recuperó a la desafortunada. El padre entró en el parque, se sentó en un banco al borde de un lago. Cogió el pliego. Con arte hizo un barco de papel y permitió a su hijo, ahora en cuclillas, botar la pequeña embarcación sobre las olas serenas.

La urraca ladrona se dejó engañar por un travieso sol, que expidió un destello sobre el mareado bajel. El encandilado pajarraco se lanzó sobre su botín y desapareció en la lejanía. En la copa de un frondoso platanero, el pájaro notó la superchería y comenzó a zarandear a la desdichada hoja de papel.

Un señor, meditabundo, sentado en una de las tres mesitas bistró del pequeño café, al amparo de las fuertes ramas del árbol, de pronto comenzó a palpar los bolsillos de su chaqueta en busca de algo para escribir. Encontró un lápiz. Echó una mirada a la nimia cuenta que le había traído el camarero y rechazó utilizarla para apuntar la ocurrencia que se le había cruzado por la mente.

Una vez liberada del pico malhechor, exhausta, la hoja de papel dio tumbos por el follaje y fue a caer en las manos del escritor, el cuál, con una amplia sonrisa, comenzó a desarrugar a la desventurada para luego redactar:

«Sucedió poco después de las once de la mañana, el día antes de la conmemoración de San Pedro y San Pablo. La noticia de este acto ruin alcanzó todos los rincones de Europa, incluso la ciudad de Pinkafeld en Hungría Occidental.»

Deja un comentario